La boda de Paula y Borja

La boda de Paula y Borja fue para nosotros todo un reto y un gran descubrimiento.  Los dos lo tenían muy claro. No querían una boda clásica y la verdad es que nosotras estamos muy a favor de esta iniciativa. Nos encantan los novios con estilo propio que arriesgan y que quieren una boda hecha a medida en la que se encuentren a gusto. Además, quisieron que la ceremonia recobrase especial protagonismo y así fue, sin duda.

Cuando conocí a Borja y a Paula me encantaron. Ella es una muñequita siempre sonriendo, cercana y tranquila, desprende dulzura. Él, sin embargo, es un terremoto que derrocha simpatía y energía. La verdad, es que son una pareja muy bonita.

Paula eligió un vestido de Pronovias que encontró un día de casualidad como ella misma nos contó : «El vestido fue totalmente improvisado. Lo compré un día cuando todavía no lo estaba buscando. Fui con mi amiga Fani a un muestrario de Pronovias a ver qué había y me enamoré. En cuanto me lo probé ambas coincidimos en que era muy «yo» ¡Así que tuve que llevármelo!»

Y la verdad es que el vestido fue todo un acierto. De cortes sencillos muy favorecedores, le daba a Paula la naturalidad y elegancia que le caracterizan. La pieza era de inspiración años 20, con un espectacular dibujo formado por cientos paillettes que recorrían su figura, aportando luminosidad.

El vestido se ajustaba a la cintura gracias a un cinturón joya formado por perlas bordadas que completaba el look.

El detalle del pasador de perlitas plateadas en forma de laurel jugaba perfectamente en sintonía con su peinado y maquillaje, que potenciaban su atractivo de forma natural.

Los peep-toes con paillettes plateadas eran muy femeninos y toda una joya. Los pendientes color verde agua fueron un regalo de sus padres y los conjuntó con una pulsera que siempre lleva puesta de su amiga Alessandra y el anillo de pedida que le regaló Borja.

Borja llevó un traje de la sastrería Bilbaína Juan Manuel, como Paula dice «Le quedaba como un guante. Cuando le vi salir con él puesto del probador, me hubiera casado ahí mismo.»

¡Y al fin llegó el momento más importante! Rendez-vous en el teatro Campos Eliseos de Bilbao, sexto piso. Un escenario, un telón, un proyector, luces tenues… Sin duda un marco muy diferente al que estamos acostumbradas.

Un gran cartel inspirado en el universo de la comedia recibía a los invitados. El escenario sería el único punto iluminado y quisimos que la decoración se correspondiese con el carácter teatral del lugar. Lo decoramos con una chaise-longue, cubierto por tela blanca y cojines con plumas muy cabareteros. Instalamos una mesa antigua de estilo gótico a modo de altar, sobre la cual colocamos candelabros, libros antiguos y flores. Además, utilizamos muchos recipientes de cristal para aprovechar la iluminación de los focos, y farolillos, y flores pequeñas de colores claros para seguir la misma gama cromática que el ramo de Paula.

Pero la ceremonia continuó. Los dos subieron al escenario y se encontraron con nuestro Maestro de ceremonia que ofició una boda, en la que sin duda todos los invitados no quitaron ojo del escenario porque fue MÁGICA. No solo por las palabras de Ignacio (el oficiante) que habló desde el corazón sino también por la participación de muchos de sus amigos y familiares que leyeron cosas preciosas que emocionaron hasta a unas servidoras que ya están acostumbradas a este tipo de acontecimientos.

Por ejemplo, uno de sus amigos les versionó junto a su novia la canción de los Ronaldos «No puedo vivir sin ti» Todo el público siguió la canción con palmas y cantando el estribillo, la canción terminó y con la emoción del momento el cantante cogió el micro de nuevo y le pidió matrimonio a su novia. Fue una ceremonia dinámica, divertida y sobre todo, muy emocionante. Todos salimos a ritmo de «All you need is love» con un subidón de sentimientos y exaltación del amor, la familia, la amistad, la vida,.. Una locura, pero todos encantados de haber asistido a esta obra maestra.

Dejamos el teatro campos. Era un día de Julio lluvioso en Bilbao. Había una luz especial ese día. Sin duda la ciudad había querido acompañarnos para potenciar el encanto, aún si cabe, de la boda. Nos dirigimos al Arbolagaña, el restaurante de la azotea del museo de Bellas Artes que tiene una de las mejores vistas de Bilbao y es que… ¡Qué bonita es nuestra ciudad!.

Ante tales vistas, decidimos decorar el restaurante muy acorde con la personalidad de los novios, es decir, detalles sencillos y elegantes. Muchas velas, hojas verdes y recipientes de cristal para acompañar a un Bilbao iluminado de noche, un libro de firmas en tonos blancos y turquesas y un comptoir «Shop yourself» lleno de regalos para los invitados.

El baile al igual que el resto de la celebración, fue muy participativo y divertido. Mención especial al momento en el que Paula entregó su ramo a su Abuela todo el mundo se emocionó, de nuevo.

Gracias a Paula y a Borja por habernos dejado compartir con ellos y ahora con vosotros, este día tan bonito. Cuando las cosas se hacen con el corazón, salen solas y quedan preciosas. ¡Qué sigáis derrochando amor y simpatía!

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@Bodas_livebilbao

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