
La boda de Iraide y Beñat
Teníamos que empezar el blog con una boda y es que tenemos un recuerdo muy especial de ésta. Ellos son nuestra debilidad.
Iraide y Beñat, eran muy jóvenes, con mucha energía y se querían mucho. Ya presentíamos que sería una boda muy bonita y la verdad es que no defraudó.
Ella estaba guapísima con un diseño de Carlota Hormaechea que recreaba perfectamente su personalidad dulce y resaltaba su figura. Era un diseño clásico con toques bohos. Un escote en v fruncido, con manga corta de encaje combinado que le recorría toda la espalda, aportando un toque sexy a la pieza. La cintura quedaba entallada gracias a un cinturón joya a juego con el encaje de la espalda del que le salía una cola que daba, junto a la parte de abajo, volumen al conjunto.




En la ceremonia llevó un velo sujetado al recogido trenzado con una joya. Para el baile, por comodidad quiso quitarse el velo y sustituirlo con un detalle floral para acompañar su peinado.
El ramo iba a juego con el detalle del peinado. Para el ramo estaba inspirado en la personalidad de Iraide, amante del surf y de la naturaleza, lo que más le favorecería eran las flores campestres. Era una composición de flores campestres en tonos pastel, una explosión de colores y mezclas que también estaban presentes en los ramos de las damas de honor. En contraste, en la Iglesia se utilizó solo paniculata, una flor silvestre blanca, muy elegante y alegre que hacía resaltar la presencia de los novios e invitados.





Tras la ceremonia, fueron al Castillo de Arteaga. Un castillo de arquitectura gótica francesa, renovado en el s.XIX por la emperatriz Eugenia de Napoleón y rodeado de naturaleza y con vistas al estuario. Para la decoración del Castillo usamos una mezcla de flores silvestres y paniculata y mobiliario afrancesado acorde al estilo del Castillo.
En las reuniones anteriores que tuvimos con ellos nos hablaron de su pasión por la música, él era batería en un grupo y ella cantaba. Sin duda había que aprovechar esa conexión tan fuerte que les unía a los dos para plasmarlo en el universo de detalles presentes en su boda.
Se creó un logo, compuesto por un corazón y un vinilo y se reprodujo en casi todos los detalles, como en las invitaciones y el seating compuesto por muchos vinilos con el nombre de cada invitado. Cada vinilo llevaba el nombre de un grupo de música que coincidía con los meseros, que en la misma sintonía eran vinilos con las fotos de los invitados en el centro.








Y llegamos al momento más divertido, el baile. Se llevó a cabo en la carpa en los alrededores del Castillo en el cual había un Candy bar, un Cigar bar, cestas con alpargatas para aguantar hasta las tantas bailando y un kit anti-resaca para los más eufóricos. El Photocall inspirado, como no, en la música dio mucho juego.
Fue una boda muy divertida, en la cual los amigos e invitados pusieron mucho de su parte. Primero con un video homenaje para los novios, luego con el vestuario, vestidos muy coloridos acordes con la tendencia y tocados atrevidos y por último con la participación en el baile. Uno de los momentos más especiales fue momento en el que Iraide tiró el ramo desde el balcón.
Uno de sus amigos les prestó un 600 antiguo que lo decoramos con maletas de época y al cual se ató lazos rojos con latas dando un toque retro y singular.
Si os ha gustado, no dudéis en contactarnos.










Sin duda una boda que recordamos con mucho cariño por todo lo que nos hicieron sentir y disfrutar. Si os ha gustado, no dudéis en contactarnos.
Gracias a Happinés por las fotos.


@Bodas_livebilbao