La boda de Jessica y Richard Crawford

El amor no entiende de culturas, ni de idiomas, ni de ritos, … La conexión entre Richard y Jessica puede con cualquier barrera, se nota a leguas que vibran a la misma frecuencia.

Son de esas personas comprometidas con vivir y disfrutar del momento, y compartirlo con sus seres queridos. Divertidos y alocados, son pura emoción.

Jessica y Richard se dedican al mundo del espectáculo, y es que derrochan glamour por doquier.

Ella, originaria del País Vasco. Él de Escocia. Si algo tenían claro es que el lugar perfecto para ellos era el Castillo de Arteaga. Un torreón neomedieval inspirado en la arquitectura gótica francesa y rodeado por el majestuoso paisaje verde intenso de la ría de Gernika. Un paraje que a ambos les resultaba muy familiar.

Ella se decantó por un vestido escote corazón, y corte sirena, embellecido con encaje. Con recogido y pendientes joya vintage regalo de su madre. Un estilo súper sexy y glamuroso, muy de alfombra roja.

El maquillaje, corrió a cargo de @annaclairemakeup , totalmente natural, la expresividad de su rostro no necesita de ningún artificio.

El ramo de Jessica, no nos lo imaginábamos de otra manera que no fuese “espectacular”. Tenía que ser estiloso, con mucha flor grande, de tonos súper femeninos y en cascada para que luciese con su figura.

Para la ceremonia, Jessica optó por un velo corto con ribete de encaje, que rompía con el estilo arrollador del vestido, dándole un toque de inocencia y delicadeza.

Richard, hizo honor a su tradición, vistiendo el kilt de tartán verde y rojo, combinado en la parte superior con un chaqué con corbata de seda color burdeos. Elegante y tradicional, juntos hacen una estampa muy bonita.

La ceremonia tuvo lugar en los jardines del Castillo, para la cual se puso un arco rústico y floral. La ofició un amigo de la pareja. Uno de los momentos más adorables fue cuando el perro de la pareja les acercó los anillos. Nos encanta que los perros tengan protagonismo en las ceremonias, y sean parte de un momento tan especial, siempre se nos hace un nudo en el estómago.

El rito elegido por los novios fue el de las cuerdas o handfasting, una tradición de origen celta, que consta en la unión de las manos y de entrelazar cuerdas alrededor de las manos con la promesa de permaneces unidos mientras dure el amor.

Los votos fueron emocionantes, ambos radiaban sensibilidad y honestidad. Si algo puedo destacar de ambos, es que son auténticos.

Tras la ceremonia, sus amigos y familiares les hicieron el pasillo con espadas y arcos para simbolizar la unión de las dos culturas, para finalizar con un aurresku.

Una vez pasados los nervios y la emoción de la ceremonia, pasamos al cóctel, amenizado con música jazz, y la cena. El momentazo del día fue cuando los novios entraron en el comedor al ritmo de la música y con los maxi abanicos. Todo un espectáculo que arrancó a todos los asistentes.

Jessica se quitó el veo para añadir al vestido unas mangas caídas, un toque original que aportaba sofisticación diferenciándose de su primer look.

El día finalizó en la carpa del Castillo de Arteaga, un lugar que se ambientó en el mundo del espectáculo, y es que ellos lo dieron, con sus bailes y su sintonía. Colores brillantes a juego con su energía

Esperemos que seáis muy felices y sigáis disfrutando de todo lo que os depare el destino con la misma sonrisa y energía que nos trasmitisteis en todo momento. Sois espectaculares.

Las fotos son del fotógrafo Jeremy Christopher.

INSTAGRAM

@Bodas_livebilbao

¡ CONTÁCTAME SIN COMPROMISO !

15 + 12 =

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest